|
"El burrito" no ha podido dejar atrás el alcoholismo. 
(Fuente: La Nación de Buenos Aires) La familia se convirtió en la pieza clave de la historia. En River están convencidos de que ellos tienen la llave para resolver el problema de adicción que tiene como rehén a Ariel Ortega, aunque nadie se anima a predecir que se conseguirán los resultados deseados. Así lo manifestó el entrenador Leonardo Astrada, que le abrió las puertas al jujeño para que se siga entrenando con el resto de sus compañeros; también lo deslizaron los dirigentes, que mantuvieron un contacto telefónico con los familiares del Burrito y que en los próximos días sostendrán una reunión con el ídolo para diseñar una estrategia que les permita combatir la enfermedad. Pero hay algo seguro: Ortega no se internará. Entonces, se desprende que volvería a someterse a un tratamiento ambulatorio. Sin dudas, una fórmula que no arrojó resultados positivos, porque el futbolista accedió a diversos controles de esta clase: visitó terapeutas, fue acompañado por las autoridades del club y los médicos de la institución, aunque con el correr del tiempo abandonó el régimen. ¿El desenlace? Después de algunos meses de estabilidad, el Burrito sufrió una recaída y, como si se tratara de un juego, retrocedió casilleros y volvió a empezar. El miércoles, en Ezeiza, Ortega volvió a entrenarse con sus compañeros, y cuando restan 95 días para que termine el torneo la incógnita es conocer cuántos partidos jugará el Burrito hasta el final. |